Otra de las entrevistas prometidas.
De seguro que los padres de Armando Ricardo Céspedes, no imaginaron nunca que aquel niño nacido en la barriada de Guanina, en el municipio de Mayarí, el 15 de marzo de 1961, en plena campaña de alfabetización y de efervescencia revolucionaria, 49 años después sería, por la experiencia alcanzada, los resultados productivos y por la diversidad de sus producciones, un ejemplo a seguir no sólo en la provincia de Holguín sino en el territorio nacional.
Armando nos cuenta un poco sobre como llega a insertarse de lleno en los quehaceres agropecuarios. “Mi familia por tradición estuvo vinculada al trabajo agrícola y ganadero, por lo que desde niño me vi envuelto en esos trajines de la agricultura, sin embargo no me quedé trabajando en la agricultura, trabajé por 27 años en el MININT, como oficial administrativo y allí en pleno periodo especial me dieron la tarea de atender la empresa agropecuaria donde obtuve buenos resultados, antes de jubilarme comencé a fomentar en la finca una cochiquera y algo de ganadería por lo que al llegar el momento de la jubilación ya tenía un adelanto, así comencé”.
Este campesino mayaricero, tiene muchas cualidades y saberes diversos, que han influido en el desarrollo productivo y científico técnico que mantiene en su finca, es sin lugar a dudas una persona emprendedora, es innovador, es pailero y soldador, nos confiesa que la mayoría de sus instrumentos de trabajo y las máquinas que emplea en la preparación de alimento animal los ha construido con sus propias manos. Pero también es un abanderado de la ciencia y la técnica, en sus dos caballerías de tierra utiliza pastos mejorados, producto de un experimento realizado de conjunto con investigadores y especialistas del Grupo de Alimento Animal de la UEICA donde valoró 28 tipos de plantas forrajeras, de las cuales ahora explota 18 que demostraron tener mejores rendimientos y resistencia a las condiciones adversas del clima en esta zona.
Con su sonrisa peculiar y la sencillez que lo caracteriza nos habla sobre el trabajo que realiza en su finca y de su relación con los proyectos de investigación, así como de su participación en los proceso investigativos. “En estos momentos estoy desarrollando la ceba de toros, tengo 390 toros de ceba y estoy empleando con bastante eficiencia las tecnologías de manejo y alimentación animal vigentes en el país, eso se lo agradezco en una medida considerable a Nelson Rodríguez y a Gabriel Oquendo que me han enseñado lo que yo nunca pensé aprender sobre la ganadería, tengo además 26 vacas en ordeño con rendimiento promedio cercano a los 5 litros, 67 ovejos de la raza pelibuey, 22 chivos de la raza Criolla, 70 patos, 9 ocas, 27 guanajos, 18 gallinas criollas, 100 camperos y un convenio porcino de reproductores y de pre ceba, además tengo 7 caballos, en estos momentos mi patio es de referencia nacional y está propuesto para Patio de Excelencia”.
En la finca tienen en explotación un organopónico donde cultivan: ají, pimiento, cebolla reproductora, ajo porro, zanahoria, lechuga, rábano, los rendimientos no son altos pero no carecen de hortalizas. En materia de viandas ( plátano) poseen 4 variedades: el Burro, el ¾ macho, el Guineo y el Phia 18, tiene en explotación 5 variedades de yuca que garantizan la política clonal para tener yuca todo el año. Esta casi anocheciendo en Guanina y Armando detiene la plática buscando en su memoria algún dato que falta. “En estos momentos tengo 18 variedades de frutales que se sembraron todas utilizando materia orgánica y estoy trabajando duro para dejar lista una finca de frutales, las frutas son muy necesarios para la alimentación de la población y en especial para los niños; hace poco introduje 100 matas de café Caturra para probar su comportamiento en mis tierras y extenderlo de ser positivos los resultados; tengo tres variedades de soya, vitales para la alimentación animal, que me garantizan soya todo el año; estoy explotando algunas colmenas que me dan miel para el autoconsumo y me ayudan en la polinización, esto favorece la mejora de los rendimientos, principalmente en el cultivo de la calabaza”.
Mientras escuchamos a Armando, nos damos cuenta perfectamente de que en su finca nada queda a merced de la casualidad, todo tiene una planeación y organización, se observa un manejo de la finca con enfoque sistémico, tomando en cuenta las interrelaciones entre sus elementos esenciales. “Estoy aplicando la lombricultura obtengo de 12 a 15 toneladas anuales de humus, con el cual contribuyo a la fertilización de los cultivos en explotación; ahora estoy preparando el camino para incorporarme al cultivo del arroz, tengo flores, plantas medicinales; para no cansarlo, en mi finca están representados todos los programas de la agricultura urbana”.
Se hace difícil explotar de forma eficiente tanta diversidad animal y vegetal en sus dos caballerías, pero Armando hace realidad la consigna que nos recibe desde la vaquería: “Mientras haya obra que hacer el hombre entero no tiene derecho a reposar”, nos explica que el Programa de Innovación Agropecuaria Local ha contribuido en buena medida a completar su interés por la biodiversidad y manejar de una mejor forma las plantas y animales que posee.
“Qué cómo lo logro, en primer lugar, como ya dije, utilizando la ciencia y la técnica; buscando soluciones y oportunidades, por todas partes; sembrando lo necesario para la alimentación humana y de los animales, sembrando maíz, yuca, soya; trabajando mucho, investigando, experimentando; preparando piensos, sacharina; utilizando de forma eficaz los residuos de cosechas; demostrando que si se puede, y algo muy importante con la participación de toda la familia”
Los recuerdos fluyen a su mente y retrocede un poco en el tiempo. “Mi suegro era ganadero y existían en la zona necesidades tremendas de producir leche para los niños, los ancianos y personas con enfermedades, yo obtuve un crédito en el banco y me puse a producir leche, desde el año 93, en pleno periodo especial yo abastezco la tienda de leche este ejemplo es sin dudas un antecedente fuerte para los planteamientos hechos por Raúl sobre la distribución de la leche en el país, durante el acto del 26 de julio en Camagüey yo he ido incrementando poco a poco la producción ganadera; pero todo no ha sido fácil, he tenido momentos complejos, en ocasiones tuve que hacer sacrificios considerables y vender objetos personales y de la familia para poder mantener el abastecimiento de leche”
Este campesino de la CCS “Combate de Guanina” siente un orgullo especial al hablar de su familia. “Mis hijos se han incorporado al trabajo de la finca junto a mí desde edades tempranas, alrededor de los 7 u 8 años. Tengo un hijo que es militar, trabaja en la aviación en la Habana y cuando viene de vacaciones se va para el surco sin preguntar; otro de mis hijos es Técnico Veterinario y se encarga de atender la salud de toda la masa animal; otro atiende el porcino y el ganado menor, el más pequeño que tiene 10 años, está en sexto grado, ya tiene formado un círculo de interés sobre la agricultura, atiende los conejos y hace buena parte de los mandados de la casa. Mi esposa es, además de mi brazo derecho, como una administradora, ella tiene el control del rebaño, se encarga de atender la casa, entre otras tareas; pero cuando yo salgo se queda al frente de la finca, toma decisiones importantes, está entrenada perfectamente para dirigir la agricultura, tiene conocimientos y sobre todo prácticas”.
Los días de Armando también tienen 24 horas pero él se las arregla para mantener su finca, y además, cumplir con sus tareas como miembro del Buró Municipal del ANAP en Mayarí; responder como Vicepresidente de la CCS ante los demás campesinos; desempeñarse como uno de los secretarios del núcleo del partido de jubilados de Guanina, como presidente del CDR; así como atender la reserva estatal por la zona de defensa. Es una lástima que a través de la sangre no se pueda trasmitir su vitalidad, su sentido de la responsabilidad y el compromiso con la sociedad, pues de ser así ya hubiera muchos Armando por la cantidad de personas que han recibido de sus arterias ese preciado líquido en sus 112 donaciones.
Al referirse a la diversidad asevera: “yo soy un asiduo seguidor de la ciencia y la técnica, sino se hace un uso adecuado de los adelantos no podemos avanzar. Para mí la diversidad nos va ayudar a minimizar la difícil situación que enfrentamos en varios sentidos; es una factor importante para contribuir a resolver las necesidades de alimentos de la población; para tener más opciones; cuando hay diversidad usted puede salir a buscar en la finca y siempre haya; pero para lograrla hay que estar motivado, tiene que existir un grado de compromiso, de consagración”
“El mayor estímulo que tengo es la gran satisfacción de ver como he podido con mi contribución resolver problemas de primer orden en la comunidad; también la posibilidad de vender mis productos en diferentes lugares; ser en estos momentos patio de referencia nacional y propuesto para excelencia nacional es también un buen estímulo porque se reconoce el trabajo y el esfuerzo”; se refiere además a varios programas de televisión donde se ha divulgado y elogiado el trabajo que realiza; a las visitas de directivos, especialistas, investigadores, que reconocen su trabajo y le dan sugerencias; un especial espacio y motivo de estímulo es el apoyo constante de la UEICA a través de los especialistas que le han enseñado a profundizar en sus estudios sobre la producción animal, nunca antes había tenido un asesoramiento tan bueno, él tiene todo lo relacionado con esas tecnologías y lo considera como un estímulo, “que los especialistas se mantengan en constante intercambio conmigo y con mis producciones, que le den esa atención sistemática, es un estímulo que no quiero dejar de reconocer”.
A este productor vanguardia del oriente cubano, que agradece profundamente a Manuel Pausada de la cooperativa Revolución de Octubre y al cooperativista Luís Pérez por su sostenida colaboración en todo momento que los necesitó, le quedan algunas insatisfacciones, “yo creo que debe existir un mayor apoyo del Ministerio de la Agricultura, de las organizaciones políticas y de masas, mi finca se ha vuelto un centro obligado de referencia para los visitantes, pero debe existir un seguimiento, un acompañamiento sistemático a los productores, que no se limite a las visitas de los distintos grupos o niveles y que se centre un poco más en las necesidades de algunos recursos mínimos, de conocimientos, de prácticas, o en las inquietudes que puedan tener estos productores para ser más eficientes en su contribución a la sociedad”.
Ya al anochecer nos vamos de Guanina con varias lecciones aprendidas del quehacer de Armando Ricardo Céspedes y su familia. Estos son los productores que necesita la patria para avanzar hacia el futuro, para hacer realidad el concepto de revolución en la práctica, estos son los líderes que necesitamos, los que resuelven los problemas y comienzan a buscar otros, los audaces, los emprendedores, los que no se detienen ante las dificultades por grandes que sean, para ellos la realidad de un mundo mejor no es una utopía.