DE LOS AVIONES A LA SEMILLA
“Trabajar la tierra me vino como herencia familiar, como le ha venido a una buena parte de los cubanos, de ahí conocía muchas cosas, pero reconozco lo que han aportado los proyectos, en especial el PIAL, a mis conocimientos y mi quehacer; así como cuanto me falta todavía por aprender”. Así habla Víctor Hugo Tarragó Zaldívar, campesino experimentador, nacido y criado en la barriada rural de La Redonda en el municipio Urbano Noris, cuya finca con apenas 8 hectáreas se ha convertido en un Centro Primario de Diversidad Genética y Tecnológica por lo que irradia y aporta en materia de viandas y granos para los productores del entorno municipal y un poco más allá.
Hugo se considera un experimentador de semillas, nacido en abril de 1947, se vincula a las labores agrícolas desde los 8 ó 9 años de edad, en su juventud durante los años de Servicio Militar Obligatorio, en los primeros años de la revolución, recibe un curso de avión Mig 21 y después uno de mecánico de aviación; pero el tiempo demostró que este destacado productor, nada tenía que ver con las altura y los vuelos, por lo que decide echar a un lado la vida militar y regresa a la tierra de sus ancestros para ponerla a producir en difíciles condiciones, demostrando con su labor que todavía hay muchas cosas buenas por hacer en nuestros campos.
Hugo es de los productores que reconoce y divulga la importancia que tiene la diversidad en la producción agropecuaria y nos expone los criterios sobre el tema. “En primer lugar es una necesidad ambiental; pero si estás diversificado tienes de todo, tienes opciones diversas; si te falla un cultivo o una cría te quedan los otros, no te casas con un variedad y pruebas y adoptas lo mejor, lo que más te convenga para los fines tuyos; es bonita la diversidad; es buena para lograr una mejor dieta en hombres y animales; siempre tienes algo que recoger en la finca, te ayuda a muchas cosas, por ejemplo a proteger el suelo; hay plantas que aportan nutrientes a este, contribuye a disminuir la erosión, y además si utilizas el intercalamiento de plantas aprovechas más la tierra y puedes tener más cultivos en una misma área, eso influye para que los rendimientos sean también mayores”.
Son muchas las acciones que ha desarrollado este productor en su finca y en el entorno productivo para alcanzar el liderazgo que hoy tiene entre los productores del municipio. “Hace algún tiempo probé en mi finca 25 variedades de caupí, escogí 3 y después me quedé con una, la variedad 8, porque comprobé su comportamiento en mis condiciones, es resistente a plagas y enfermedades, en especial al pulgón, tiene buenos rendimientos, soporta bastante bien la sequía y algo que no podemos dejar de tener en cuenta, es buena para el consumo humano”.
Tarragó se esfuerza por seguir el paso a los adelantos de la ciencia y la técnica en materia de agricultura, cultiva el boniato con la tecnología china y recibió un curso de esta, por sus resultados en la ANAP e influenciado por PIAL. Ha tenido un trabajo sostenido en materia de agroecología en su finca, en la protección de los suelos a través de barreras, de coberturas, aunque está inconforme pues en su municipio no se ha pagado lo establecido por la conservación de los suelos.
“He realizado experimentos con 7 variedades de yuca y me quedé con tres que me permiten tener yuca todo el año en la finca”, destaca entre estas variedades la yuca enana, heredada de sus antecesores y que sembraban dentro del plátano aprovechando la tierra de mejor forma.
“Yo trabajo mucho en la conservación de la semilla y siembro bastante; busco variedades nuevas, por diferentes vías y experimento con ellas en mis condiciones; debo señalar que recibo semillas, a través del extensionista del municipio, de los especialistas que laboran en proyectos como el PIAL; también a través de las ferias de diversidad”, de estos eventos dice haber desarrollado en su finca dos: una de caupí y otra de maíz, declara que “son bonitas y útiles, los productores intercambian entre ellos y con los científicos, y ponen de su experiencia personal para seleccionar lo que quieren, pues todos los terrenos no son iguales, ni los gustos de los productores”, finalmente agrega que se autoprepara a través de revistas, de libros, de folletos.
Sus aportes están en la siembra y mantención de la diversidad, en la muestra de sus resultados que son positivos, en el uso de un manejo agroecologico para demostrar que es efectivo y necesario, en la ayuda a los demás productores con semillas, mostrando sus prácticas de manejo del suelo, en el uso de materia orgánica, cero químico, el uso de estiércol y cachaza, componentes estos de un correcto manejo agrícola, el cual debían conocer y aplicar los productores en nuestro país.
“Si tuviera la oportunidad de divulgar mis experiencias y de hacer recomendaciones a los demás productores, en particular a los que se inician en la agricultura, les diría que deben trabajar mucho y cultivar la tierra; sembrar de todo y proteger mucho al suelo que es un organismo vivo, no dar candela, no utilizar químicos, por su efecto nocivo a largo plazo, por el daño que hacen a los controles naturales, cuando usted fumiga se lo lleva todo, el insecto daño y el beneficioso y altera el equilibrio, eso es malo; que prueben las variedades en sus terrenos, las evalúen y asuman las que de verdad le van a dar resultados según sus necesidades; que se preparen y estudien, porque la práctica se acompaña con sabiduría; que utilicen las nuevas tecnologías para manejar los cultivos” y finaliza enfatizando en que estos son tiempos de usar la ciencia y a técnica.
Este destacado productor nos explica, como con la colaboración de su esposa enfrenta las tareas de la casa y de la finca, además reconoce el trabajo desarrollado por ella en la conservación de alimentos para aprovechar los momentos de altas producciones y guardar, en buenas condiciones, alimentos para las épocas más difíciles y de escasez. Destaca que se ha desarrollado un movimiento positivo en materia de conservación, determinado en buena medida por proyectos como PIAL con una actividad de capacitación sistemática y objetiva.
En materia de capacitación Tarragó se siente satisfecho, “he participado en diversos talleres, eventos de fórum, del ANAP y he expuesto lo que he hecho en materia de diversidad y de protección al medio ambiente a favor de una mayor producción, así como he intervenido en diversas acciones de capacitación y ferias de diversidad, todo eso me ha ayudado a aprender muchas cosas sobre la agricultura que desconocía”
Hugo no pudo llegar a las alturas en un Mig 21, pero ha sido capaz de elevarse por encima de sus preocupaciones, de sus necesidades y tareas para contribuir con los demás productores, en la búsqueda de soluciones a problemas técnicos, a la falta de recursos, a los bajos rendimientos, a las indisciplinas tecnológicas, con la entereza y confianza suficientes para enfrentar el futuro en mejores condiciones.